Compañeros de vuelo...

lunes, 7 de noviembre de 2016

Trepaste tras mi sombra
la acariciaste
la besaste
la hiciste tuya,
pero te desvaneciste
así como la noche al sol.
Mírate, desertor del amor...
Jamás te retuve
pero debí soltarte antes.

lunes, 24 de octubre de 2016

Coche 86 (Cap. 7)

Se sabía de memoria su geografía, podía sentirla y recrearla con sus manos.
Insuflaba de un pañuelo su perfume casi extinto.
Con sus ojos cerrados la repasaba diariamente hasta que las lágrimas lo vencían.
Se elevaba hasta desintegrarse en cientos de partículas que rogaban frenar éste dolor insoportable.
No era un sentimiento pecaminoso, eso era amor, era ganas de morirse porque ella no estaba a su lado, era amar hasta el infinito y más allá.
Su sangre que ya era suya, no dormía y no lograba curarse de ella.
Ella era su piel, pero él, llevaba las cicatrices.

Continuará.
Micros©Bárbara Himmel

martes, 27 de septiembre de 2016

COCHE 86 (Cap. 6), Asoman verdades.


Un suplicio que era inevitable, así como el paso del tiempo.
Los días, parecían noches.
Las noches, parecían días.
Su cuerpo era tristeza de hilo blanco.
Sus ojos se habían perdido en los de él, y nunca habían regresado.
Sonrisas usaba, de vez en cuando, eran las del año pasado.
Sus labios ajados, y un rouge vencido y pálido.
Entornaba los párpados para buscarlo, y su boca pronunciaba su nombre en silencio sin pensarlo.
Para él, no era distinto, aunque ella no lo supiera.
Leía y releía con cautela cada conversación que habían mantenido; decía que era preferible eso, porque las palabras se las lleva el viento, y lo escrito, escrito está. Con esa excusa se alimentaba de ella y se contenía para no llamarle.

Pensar que eran dos almas que se sentían felices juntas.
Pero, sí, siempre hay un pero.
Él se aferraba fuertemente a su foto; ella, estaba sola, pero él no,
y los preceptos que le marcaba la sociedad le hicieron ser fiel a los mandamientos que había asumido; sobre todo para no perder la posición social que con tan ventajoso casamiento había obtenido hacía más de una década.

Continuará.
Micros©Bárbara Himmel

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Coche 86 ( V )

¿ACASO HABRÍA PASIÓN EN EL DESAMOR?
ASÍ SIN MÁS, ARRANCÁNDOLO DEL ALMA; 
DEJANDO PARTIR SEPTIEMBRE, DEJANDO LAS LÁGRIMAS ATADAS A UN PAÑUELO.
EL CORAZÓN COLGABA DE SUS MANOS, ELLA, SE LO HABÍA ENTREGADO.
NADA MITIGABA EL DOLOR. LOS DÍAS QUE PRECEDIERON, AUNQUE POCOS, RESULTARON UNA ETERNIDAD EN EL INFIERNO. SU ALMA ATRIBULADA, ANUDABA SU VIDA A LAS MAÑANAS, LAS NOCHES INSOSTENIBLES, SANGRABAN ESPINAS. 
ÉL SE HABÍA TORNADO DISTANTE, DISPLICENTE. SIN EMBARGO CUANDO ELLA ENTABLABA UNA CONVERSACIÓN, ÉL LE SUPLICABA QUE NO LO ABANDONARA: “NO ME DEJES CAER”, LE DECÍA, CUAL SI FUERA UN NIÑO.
RESULTÓ UN SER MANIPULADOR, CON ALTA VERBOSIDAD, VELEIDOSO.
PENSAR QUE ELLA SIEMPRE LE DECÍA QUE PARA ÉL 
SIEMPRE ESTARÍA, Y AHORA LE RESULTABA UN SUPLICIO, UN SUPLICIO QUE LA CONSUMÍA.

Continuará.

Micros©Bárbara Himmel

lunes, 5 de septiembre de 2016

Coche 86 (Cap. IV)


La miraba como nunca un hombre había mirado a una mujer; amor inconmensurable, extasiado. La miraba enajenado, se le hacían los ojos agua. Le había embrujado el alma.
Ella lo notó, mas, no dijo nada.
Se sentía la mujer más feliz del mundo.
Tocaba el cielo con las manos.
La vida le acariciaba todo su ser.
Ese momento infranqueable quedaría marcado a fuego en sus retinas.
Pero, ¿quién dijo que lo eterno es infinito?
En lo que la noche desprovista de pudores despertó al amanecer, fugazmente esa idolatría se había desvanecido.

La naturaleza de su afecto era narcisista.
¿Cómo explicarle a mis mariposas que ya no me quieres, se preguntaba ella?; ¿Cómo quitarme el dolor ovillado a mis huesos?; ¿cómo comprender que tanto amor, sólo duró un momento?

Continuará. Micros©Bárbara Himmel

viernes, 2 de septiembre de 2016

COCHE 86 Cap.lll (Esa clase de amor)


Esa clase de amor, que por efímera en el tiempo, era eterna en la distancia.
¿Cuánto tiempo debía pasar para que se volvieran a encontrar?
Se miraron embelesados, navegaron sus esteros.
Rozaban las lágrimas sus mejillas, nada que el monitor no pudiera disimular.
Lo hacían cada noche para profesarse su amor y ganarle a la distancia.
Así transcurrieron los días, alegres alborotados, melancólicos apasionados; Cazando soles, pateando lunas; 
Hasta que medio andar el mundo, nuevamente, un día de septiembre, su sonrisa se detuvo en la de él bajo el perfume de un jacarandá.
Se divorciaron del espacio que los rodeaba.
La abstrajo del mundo.
Se contemplaron, se desnudaron el alma;
Se amaron.

El jacarandá, como fiel guardián de sus afectos, vio cómo sus corazones traspasaban sus geografías;
La piel erizada hasta los huesos, murmullos de amor posaba la brisa sobre sus pelos.
Él, le desarmó la sonrisa con un "¡te quiero!", la besó con sus manos de alfarero; 
La besó con los ojos, que se le hicieron agua.
La besó con los labios, que se le hicieron fuego.


Continuará.
Micros©Bárbara Himmel

lunes, 29 de agosto de 2016

No estábamos rotos, estábamos descosidos.
Y tan criterioso había sido el tiempo,
que entre sanando y pariendo
nos fue remendando,
para volvernos al ruedo.