Compañeros de vuelo...

miércoles, 3 de agosto de 2011

Sempiterno


Así fue,como el cielo teñido de añiles amores,
sempiterno,
sedujo con virginidad absoluta
un corazón férreo,paciente,estoico,
un huracán embravecido
torbellino de pasiones,angustias,desilusiones,
pero,que sutilmente fue condescendiente
con lo permeable de ese afecto,
fundiéndose irremediablemente,
así,como cuando las luces del cielo tocan la tierra;
como cuando la luna cae dormida sobre el regazo del mar;
como cuando el sol acaricia las leves redondeces de la tierra...
no era difícil sentir,
era viable pensar con el corazón.
En una suerte de indulgencia
las sierras se templaron en el cielo,
el cielo se acarició dulcemente con el mar,
las huellas de la sal quedaron en sus cuerpos,
designio audaz,de un amor sin igual.