Compañeros de vuelo...

jueves, 11 de noviembre de 2010

Bella...

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Rara vez desnudabas tu cuerpo en el mar,
tu belleza indescriptible hacía imposible pensar.
Tu silueta se fundía con el horizonte inexpugnable,
enmudecían las olas en la rompiente al verte pasar.
La espuma te acariciaba cual pétalos de seda
y pretendía soberbia por tu cuerpo avanzar.
El viento se rendía en un suspiro.
Radiante no dejabas de brillar.
Hasta el mismo sol pensó en pegarse un tiro,
pero de morirse,
no te hubiera vuelto a iluminar.