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| (foto de la web) Se viste la noche de sombras quisquillosas. Se disfraza de espejo el adoquín de la esquina. La lengua filosa mira con ojos de ausencias el horizonte que se extiende hasta por las rendijas de los recuerdos. Hojas de viento suspiran en los balcones del conventillo. Bárbara Himmel©2016 |

Leo tu poema y yo suspiro también.
ResponderEliminarPrecioso.
Besos.
Más suspiros Barbara, me he sentido en ese conventillo.
ResponderEliminarGracias por tu visita.
Un beso amiga.
La noche es maravillosa, sombras grotescas nos observan y nos siguen...ver el cielo lleno de estrellas una maravilla, el silencio nos llena el pensamiento, ese vientecillo por las rendijas la ventana dando la nota musical...me encanta la noche, y me ha encantado tu poema.
ResponderEliminarUn saludo.
No dejes de suspirar. Hace falta en estos tiempos sin suspiros.
ResponderEliminarLos recuerdos a veces son necesarios para extender los horizontes.
ResponderEliminarUn abrazo.