Compañeros de vuelo...

viernes, 4 de junio de 2010

Me colé en un suspiro.

Me transporté en el tiempo
y me colé en un suspiro
que llevó el abrigo a cientos de almas
que hoy se mantienen calmas.
Se agitan sólo
si traspasan la frontera
de la espera;
pero la paciencia es santa,
es sabia
y aleja toda moraleja
ajena a lo bueno,
reconforta la existencia
con actos serenos y sencillos
aportan sabiduría
a aquel que la creía perdida;
los aleja del enajenamiento,
en un intento de posesión divina
y los acerca a la tierra
donde ya nada les lastima.

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